AJUSTES DE DISEÑO
Junio 20, 2008
Sony ha anunciado el lanzamiento de Iron Man en DVD y Blu- Ray para el 26 de agosto de este mismo año, aunque sólo para alquiler. Se rumorea también que, posteriormente, habrá una edición especial en ambos formatos. Edición que, obviamente, nos vemos en la obligación moral de comprar.
Aún no hay nada claro sobre que contenidos traerá la edición especial, en cuanto sepamos algo lo colgaremos por aquí, pero, conociendo al director y el resultado, tiene buen aspecto. De hecho, recopilando información sobre la edición en Blu- Ray hemos descubierto este otro detalle que se nos pasó por alto cuando vimos la película en el cine:

Sí. Es exactamente lo que parece. El escudo del Capitán América. Del difunto Capitán América. Un guiño más que añadir a la lista de referencias que Favreau utilizó en la película, aunque la mejor de todas ellas sea esa escenita de después de los créditos (y que no vamos a colgar aquí. Id a ver la película. O comprárosla. O Ambas cosas. Pero vedla). El director ha hecho un gran trabajo, no sólo esmerándose en este tipo de detalles sino también con el resultado final y es un alivio saber que también dirigirá la posible secuela
Iron Man mola. De forma poco ortodoxa, tal vez, pero mola. Tiene un buen guión, que atrae tanto a fans de los cómics como a gente que no ha leído nada del personaje, y posee un humor muy característico, muy de playboy multimillonario que funciona a lo largo de toda la película. El reparto es muy acertado (obviaré los chistes sobre que Robert Downey Jr. interprete a un superhéroe alcohólico) y se nota mucho esa dinámica de grupo que busca conseguir un buen resultado general. Da buen rollo. Desde el principio. Ves a Tony Stark bromeando con Jim Rhodes o flirteando con Pepper Potts y sabes que funciona. Igual que las escenas de acción. Tienen la duración adecuada y están colocadas donde deberían estar. Y nada de planos rápidos y cámaras que persiguen balas hasta llegar a su objetivo (chúpate esa, Michael Bay), es Iron Man repartiendo leña a los malos con guantes repulsores y todo ¿Y la armadura? La armadura es, a falta de un mejor término estético, acojonante. Sin duda una de las mejores adaptaciones de un traje de superhéroe que hemos visto. Claro que es un robot de dos metros rojo y dorado. Es difícil luchar contra el factor de acojonancia de ese concepto, aunque se haga adrede.
Da gusto ver que un director se preocupa por los detalles y se moja en un proyecto. Sobre todo después de ver películas como Elektra o Ghost Rider. O Daredevil. Daredevil nos ha causado traumas infantiles retroactivamente. Matt Murdock peleando contra Elektra en un balancín…
En un balancín…
En medio de un parque…
Con uno de esos bastones para ciegos…
La siguiente imagen que sugiere esa escena es la nueva película del Capitán América, dónde perseguía a Craneo Rojo en el Berlín de 1945 montado en un saltador. Y es algo curioso porque, Jon Favreau, el director de Iron Man, también aparecía en Daredevil interpretando a Foggy Nelson, el compañero de abogacía de Murdock. Tal vez eso es lo que ocurre. Estaba saldando una deuda.
Ahora sólo queda esperar la secuela. Mientras tanto, toca ir a ver Hulk, tras habernos puesto al día con los cómics, lo cual es atractivo y terrorífico a la vez.
Iron Ro Man y Noel Veiga
DESTROZAMUNDOS
Junio 18, 2008
Aprovechando que este mismo viernes se estrena la nueva película de Huk creo que es bueno (para mí, supongo, que soy así de hedonista) poner un poco en perspectiva las actuales andanzas del Goliat verde en el mundo de Marvel.
¿Qué por qué? ¡Porque le exiliaron a otro mundo! ¡Le esclavizaron! ¡Luego se liberó y trajo la paz al nuevo mundo y se olvidó un poco del hecho de que le exiliaran! ¡Pero el nuevo mundo estalló, sin motivo aparente ¡ ¡Y él volvió a acordarse de que le habían exiliado! ¡Y, lógicamente, quiere venganza porque hacer estallar mundos en llamas siempre sienta mal! ¿Y ahora? ¡Ahora es la guerra! ¡La Guerra Mundial de Huuuuulk!
(Escrito no se nota tanto, pero intentad poner en vuestra cabeza una de esas voces de los combates de lucha libre y ya veréis como cambia el efecto)

Está claro que Marvel ha apostado por los grandes eventos. Y de qué manera. Antes de que estallase la Civil War entre superhéroes ya se encargó de imponer las bases del futuro del coloso esmeralda en la limitada Los Illuminati, escrita por Brian Michael Bendis y dibujada excepcionalmente por Jim Cheung (y que recomiendo fervientemente desde aquí). En esta miniserie se reunían seis de los seres más poderosos de la comunidad superhumana (a saber: Namor, Iron Man, el Profesor Charles Xavier, Rayo Negro de los Inhumanos, Reed Richards de los Cuatro Fantásticos y el Doctor Extraño) para hacer frente y reencontrarse con viejos conceptos del universo marvel como Marvel Boy, el Todopoderoso o la ya antigua guerra Kree- Skrull. También fueron los que decidieron enviar a Hulk al espacio. Bueno, no todos. Charles Xavier no estaba. Y Namor se negó desde un principio (es Namor, su trabajo en Marvel es llevar la contrario. De siempre). Y creemos que Rayo Negro no dijo nada pero que pudo escribir un “sí” en una servilleta.
La decisión de enviar a Hulk al espacio parecía a todas luces una manera fácil de evitarse problemas con toda la debacle pro y anti registro que vendría en la Civil War. Pero la verdad es que funcionó bastante bien. En este caso fue Greg Pak el que se encargó de dar forma a las aventuras del gigante verde en la miniserie titulada Planeta Hulk. Aquí, Hulk era esclavizado y obligado a pelear en las arenas como un improvisado gladiador (de ahí ese look tan… ¿Guerrero? Me es difícil catalogar como guerrero a alguien que lleva una tiara en la cabeza…). Hulk logra liberarse, derroca al tirano, se proclama como nuevo soberano e incluso logra casarse con una de las lugareñas. Todo parece ir bien hasta que la nave en la que fue exiliado estalla acabando con la vida de su nueva esposa y de casi todo su reino.

Ahí arranca el nuevo evento Marvel. Hulk regresa a la tierra para vengarse de los que le enviaron al espacio. Y de nuevo repite Greg Pak como guionista, encargado de dirigir la miniserie central junto a John Romita Jr. a los lápices.
Greg Pak ha hecho un gran trabajo con Hulk. No sólo con el personaje en sí, centrándose mucho más en su faceta monstruosa (¿Hulkiana, quizás?) a diferencia de otros guionistas anteriores como Paul Jenkins o Peter David. Además ha hecho algo que, actualmente, considero bastante complicado: crear nuevos personajes secundarios, desconocidos hasta ahora, que funcionan y que se integran de una forma lógica en la trama. En este caso son los camaradas de guerra de Hulk, que conoció en su etapa como gladiador y que ,posteriormente, tendrán su propia miniserie.
No actúan como simples personajes secundarios, sino que Pak ha sabido darles la suficiente profundidad para que no parezcan un relleno más en la serie, de forma similar a lo que hizo Vaughan con Runaways o Dan Slott con la novedosa La Iniciativa. Y no sólo eso sino que logra desvincularse por completo de la figura de Bruce Banner, el Doctor Jekyll de Hulk, dando lugar a un nuevo giro en la historia del personaje con la venganza como telón de fondo.
Así que si alguien se queda con ganas de más Hulk después de ver la película ya sabe dónde acudir. De paso también recomiendo World War Hulk: Primera Línea, una visión distinta de los acontecimientos, escrita por Paul Jenkins y dibujada por el español Ramón Bachs, entre otros. Espero que tampoco os defraude.
¿Y después de Hulk? Ni idea, es un secreto…

Amadeus Roman
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DIFERENCIAS CREATIVAS
Junio 14, 2008
Hubo algunas discusiones muy al principio sobre si introducir o no tiras cómicas en Zapatos y, en particular, sobre si introducirlas antes de haber preparado algún otro tipo de contenido, aparte del texto. No tenemos intención de limitarnos a ser un “blog con cómic”, al fin y al cabo.
Poco después, nos sentamos a tomar apuntes de ideas y Klaid se ofreció a dibujar en tiempo récord y con los resultados que veis abajo. A según qué cosas no se les puede decir que no. Ademñas, ya era hora de que entrase algo de humor en este sitio. A partir de lo que se ha colgado aquí hasta el momento, algunos podrían pensar que somos demasiado serios. Analíticos, tal vez. Pretenciosos, incluso.
La realidad se parece más a esto:
FIN DE TEMPORADA. TODO EL MUNDO A SU “HOUSE”
Junio 10, 2008
Esta temporada ha sido algo extraña en todas las televisiones, pero ha afectado especialmente a Cuatro, con su apuesta por series americanas de estreno llevadas muy al día.
“House” se acabó el pasado martes, con lo que Cuatro ha emitido, de hecho, todos los capítulos que existen. Otra vez. La mayoría, varias veces. El plan era ir media temporada por detrás y no apurar tanto, pero la huelga de guionistas puso en un brete a la emisión. Al final, Cuatro iba sólo dos episodios por detrás de le emisión en EEUU, y eso haciendo una parada primaveral, como se hace allí, y aplicando un calendario puramente americano.
La temporada, por cierto, acabó con un episodio doble lacrimógeno digno de los culebrones de médicos que tanto han parodiado en la serie. Hugh Laurie y el resto del reparto lo mantuvieron muy lejos de la mediocridad, pero cuando House se pone personal y dramático pierde puntos en seguida.
A House le sustituye “Ugly Betty”, y no “Anatomía de Grey”, como en otras temporadas. Y sí, es otro remake de “Betty la fea”. Ni la original, ni una de las dos versiones españolas, pero al menos es la más cara y mejor producida, con dinero americano y enfocada a la tropa latina de EEUU ¿No se quemará nunca la premisa? Cuatro no tiene el perfil del público típico de otras versiones de Betty, y la versión americana parece un pelín demasiado sofisticada para los consumidores de otras ediciones. No me atrevo a predecir si conquistará a un público más joven esta vez. Alguien, por lo visto, cree que sí.
Me pregunto si ocurrirá algo similar con “Life On Mars”. Antena 3 la programó tentativamente de madrugada y luego la relegó a uno de sus canales digitales, pero conserva los derechos para el remake (preparan ahora uno de Doc Martin), pero esta temporada se estrena una versión estadounidense que podrían aprovechar Cuatro o laSexta en prime time. Por cierto, el que no sepa de qué estoy hablando que vaya a mirárselo. Luego me dais las gracias.
Otra que se marcha esta semana es Eva Hache. A priori no parece llamativo que un programa pare en junio, pero la forma en que todo el mundo (y el grupo PRISA en especial) cubre la noticia viene a querer decir que no va a volver. No es mala idea. Noche Hache es un programa extraño, la verdad. Hacía shares de susto para Cuatro, incluso cuando iba cara a cara contra Buenafuente, pero de todos los talk shows que hay en antena es, probablemente, el que peor acogida crítica tenía. Y con razón. Cortinillas molestas, una estructura demasiado estricta y Eva Hache esclava del prompter y de la escaleta. Habrá otro talk show sustituyéndola, pero la incógnita es cuándo y con quién.
Cuatro cubrirá los huecos con otras series americanas. Además de “Betty” estrenarán “Dresden”, otra serie pseudoparanormal en la vena de “Sobrenatural” o “Embrujadas”; “Californication” y “Cinco Hermanos”, drama americano de élite… y “Dexter”. La mejor serie de televisión del pasado ¿año? ¿lustro? ¿década? Escoged vosotros. Este periodo transicional de las nuevas cadenas se está alargando bastante (y lo que te rondaré, morena, con el apagón en 2010), pero no es que no haya nada que ver en televisión mientras tanto.
N
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ÜBERZOMBIE
Junio 7, 2008
Hace unos días me tope con esto. Y, hey, no me malinterpretéis, es un buen trailer y seguro que es un buen juego. Hay acción, hay disparos, personajes tradicionales y todo lo que molaba en la entrega anterior. Pero mi verdadera pregunta es: ¿Hay zombies?
Me encantan los zombies, soy un fan del género, creo que no he encontrado otra cosa en una película de terror que me dé más miedo. Y eso que he visto de todo . Desde clásicos de Romero, pasando por Simon Pegg y Queen, Danny Boyle, remakes de clásicos de Romero, en una Xbox 360, los remakes de clásicos de Romero que siguen sin aceptar que son remakes de los clásicos de Romero o las incursiones de realizadores españoles en el género (a mi parecer muy acertadas), ya sea en nuestro propio país o en el extranjero; todo lo que sea necesario para satisfacer mi obsesión malsana de ver cadáveres andantes devorando otros seres vivos.
De ahí mi pregunta. De un tiempo a esta parte los zombies han cambiado. No evolucionado, no. Cambiado. Y en mi opinión para dar lugar a otro género que comparte ciertos rasgos con su predecesor pero que no puedo catalogar al cien por cien como Zombie. El caso de Resident Evil es un buen ejemplo. Hasta la cuarta entrega de la famosa saga los zombies eran zombies. Es decir, emitían sonidos guturales, arrastraban los pies y se movían a velocidad de crucero. Era una especie de terror omnipresente. Abrías una puerta y… ¡Zombie! Te subías a un coche, mirabas por el espejo retrovisor y… ¡Zombie! Abrías el cajón para coger una cuchara de helado y…¡Zombie!. Omnipresente. En slow motion, eso sí, pero omnipresente.
Y ese era su encanto. Esos eran los verdaderos pioneros, los que se apelotonaban en las puertas de los centros comerciales con sus manos extendidas y sus ojos vidriosos que parecían decir: “¡Vamos, sólo un mordisquito!”, los que atravesaban ventanas tapadas con tablones y clavos cuando menos te lo esperas, los que inventaron el Thriller…
Pero, en algún momento de su no-vida, cambiaron. Ahora corren, saltan, trepan, atraviesan ventanas y echan puertas abajo. Es como si hubiesen grabado Un Día de Furia en el Circo del Sol. Y no lo digo como si fuese algo malo. 28 Semanas Después, Rec o Dawn of the Dead me parecen grandes películas de terror, tienen zombies, gore y todos los lugares comunes que hicieron famoso al género.
Y, claro, eso me genera dudas respecto a la figura del zombie. ¿Podemos seguir llamándolos zombies? ¿ Son infectados? ¿O mutantes necrófagos? ¿Mutófagos? ¿Necrotantes? Porque está claro que no son como los de antes. De hecho lo que me parece preocupante para mi propia supervivencia (si no tenéis un plan de contingencia contra zombies deberíais haceros con uno. Ya) es que estos seres tienen mejor forma física que cuando estaban vivos. Pensadlo bien. Tienes cuarenta años, sobrepeso, colesterol, hace años que no haces deporte pero te muerde uno de ellos y de repente puedes perseguir a un coche en marcha por la autopista sin sudar ni una gota. Y alcanzarle.
Los zombies de antes lo sabían. Estaban muertos y no se esforzaban lo más mínimo por disimularlo. Tenían ese caminar hipnótico, bamboleándose a lo Fraga, los veías venir desde lejos y podías actuar en consecuencia ¿Ahora? Ahora una señora de sesenta años sin las dos piernas y con sus vísceras colgando puede comerse a un escuadrón de soldados ella solita. Es la era de los superzombies.
Ahora en serio. El género ha cambiado, a veces funciona y a veces no, supongo que en pos de esa estética de las nuevas películas de acción: Planos rápidos y vertiginosos, cámara en mano, música atronadora, esas cosas. Los tiempos cambian y, mal que me pese, supongo que los zombies también.
Roman of the Dead
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INDIANA JONES Y LA HERENCIA DEL ARCA PERDIDA
Junio 3, 2008
Han pasado varios días, todos la hemos visto y me siento preparado para hablar de ella sin el pudor secretista de un crítico por no revelar el argumento. Qué demonios, voy a reventar aquí “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”.
No es una buena película.
Pues ya está, ya lo he dicho. Queda el explicar por qué, pero lo más difícil me lo he quitado de encima de un plumazo. Los motivos son menos problemáticos por objetivos y difíciles de refutar, por más que algún crítico miope no los localice o que la maestría de Spielberg (criticarle es como criticar a un padre) haga un buen trabajo enmascarándolos con el ballet cinematográfico que es su forma de dirigir. Los problemas son de contenido y de estructura, y probablemente sean responsabilidad de David Koepp en su faceta de guionista mercenario y de Lucas en la de destripador de su propio legado.
El problema de contenido es con el que se queda todo el mundo cuando sale de ver la película ¿Aliens? ¿De verdad? Repasando, tenemos el Arca de la Alianza, una chamán indio con poderes, el Santo Grial… y aliens. Definitivamente algo no concuerda. Vale, cierto es que los aliens viven en El Dorado, pero la película nunca se presenta como “Indiana Jones en busca de El Dorado”. Es “El reino de la calavera de cristal”, por evitar el muy manido objeto de deseo de los buscadores de tesoros, que además no da mucha suerte a las películas que lo llevan en el título. El guión tampoco presenta a nadie buscando la ciudad en si. Todo el mundo busca la calavera y, a partir de la revelación al cabo de una hora de peli, al E. T. de las narices.
Pero hay más problemas con el contenido en sí. Indy 4 padece un poco del síndrome “Hook”. Los ordenadores ayudan a que la película no parezca tan claustrofóbica como el fiasco de Peter Pan, pero falta el realismo imperfecto de las selvas de verdad y los exteriores amplios. En cuanto la película emigra de Estados Unidos pierde la impresión de existir en un lugar real y revela su existencia en un entorno computerizado. Es lamentable, y esperaba más de Spielberg. Tal vez se haga viejo ya para irse de amazonias.
Curiosamente uno de los aciertos de la peli es, a mi pesar, Shia LaBeouf como Mutt Jones. El juego de palabras de su nombre es nefasto, por cierto. “Mutt” significa “chucho”, como en “Indiana”, el pastor alemán de Indy 3. En cualquier caso, no pega bien como spin-off. No imagino un poster con enormes letras naranjas: “Mutt Jones en busca del vellocino de oro”. Nah. Pero el personaje se salva. LaBeouf y Ford funcionan bien juntos y Spielberg nunca tiene miedo de mostrar a ninguno de los dos asustado, infantil o cabreado, de modo que la vulnerabilidad que define a Indiana Jones desde siempre queda intacta.
Pero los fallos que nadie apunta, ni en la crítica ni en el público, son los estructurales. La película se toma libertades con las convenciones del género y con las de sus predecesoras en la saga, y casi siempre es para peor. El prólogo de la historia, por ejemplo, no es tal. En lugar de una presentación de los personajes en medio de una aventura sin relación, como en las anteriores, Indy 4 empieza in media res, con Indy ya en manos de sus enemigos y ya buscando el objeto por el que se pelearán durante toda la película. No existe la pausa tras la primera gran escena que define a la serie y la ayuda a tener ese ritmo tan específico que sugiere un mundo mayor que el de la historia concreta que se está contando. Como en todo el Hollywood del siglo XXI, aquí se reemplaza esa genialidad estilística, herencia del cutrerío televisivo, por una explosión gorda (nuclear, para más señas) que es menos satisfactoria.
En la mitad de la película hay otro fallo de construcción garrafal. Jamás debería el guión haber mostrado su mano confesando la existencia de aliens en el universo de la película tan pronto. Es una escena que hace que la historia cambie de género. Lo lamentable es que ese efecto demuestra que una de mis teorías favoritas queda desmentida. Siempre he afirmado que ciencia ficción y fantasía son la misma cosa. Indy 4 es prueba de lo contrario. Indy deja de buscar un artefacto mágico y busca tecnología alienígena, de modo que los mecanismos mentales que justifican las trampas, los acertijos y la resolución son distintos y, al contemplarlos, producen una sensación diferente. Diferente, cuando se trata de una serie de películas tan larga y admirada, es malo.
Pero, tal vez, el peor fallo sea el último. Las películas de la saga siempre han tenido problemas hacia el final, eso es verdad. Tal vez el único acto final bien construido de la saga sea el de “La última cruzada”, con un punto de giro muy claro. En las demás, los últimos actos siempre se encabalgan a través de escenas de acción sin pausa, precipitando el desenlace. Aún así, en todas hay un punto en común: Indiana Jones siempre pierde. Al principio del último acto, Indy lleva las de perder por tradición, por calidad y por definición del personaje. Marion vuelve a estar en poder de los nazis, Indy está atrapado en las cuevas de la secta, los nazis llevan la delantera en la búsqueda del grial (o disparan a Henry, según cómo se quiera analizar la película). En Indy 4, los protagonistas consiguen su victoria definitiva mucho antes del final. Todos los comunistas han quedado derrotados y el grupo de Indy y sus amigos lleva la delantera hacia su objetivo, además de tener la reliquia en su poder.
Es un error de bulto. Debido a ello, la escena final es anticlimática, y el último golpe de la trama se sitúa a muchos minutos de distancia. Ni siquiera hay una última escena de acción o tensión como en Indy 3. Igual que en “El Arca Perdida”, la inmolación de los antagonistas concluye la historia. El epílogo final sólo consigue alargar la sensación de final a la baja todavía más.
Cómo un guión con tanto tiempo en desarrollo y con tanta gente experta a su alrededor puede cometer semejante error de principiante es incomprensible para mí. Podría haberse arreglado ese defecto en cualquier momento, incluida la sala de montaje. No sé el qué, pero tiene que haber un motivo para semejante metedura de pata.
Un último comentario geek para terminar. Se rumoreó mucho tiempo que Indy 4 podría seguir o adaptar el argumento del admirado juego de LucasArts “Indiana Jones and the Fate of Atlantis”. No debía de ser del todo mentira, porque aún hay muchos elementos de él en la película. Está la raza superior con tecnología avanzada que ayuda a evolucionar al hombre primitivo, el personaje poseído por visiones de la cultura perdida y en ambas hay una escena de acción en la universidad en la que da clase Indiana Jones. Lo más llamativo, sin embargo, es el final de la película, poco menos que una adaptación literal del que había en el videojuego. Los antagonistas son destruidos por su búsqueda del conocimiento de los seres superiores en un escenario parecido y de una forma similar tras contactar con los “dioses” y pedirles conocimiento. En “Fate of Atlantis”, Indy y Sofía ven cómo el volcán en el que se ha convertido la Atlántida se hunde en el mar sin dejar rastro, en “El reino de la calavera de cristal”, El Dorado se hunde bajo un lago con un tiro de cámara parecido.
La cuestión es por qué se ha decidido cambiar la Atlántida por El Dorado, los seres humanos con mutaciones autoinfligidas por alienígenas y el sano escepticismo de Indy ante una médium delirante por su negativa a aceptar lo obvio y posterior regurgitación de slóganes místicos. Todos los cambios han sido para peor, y sólo se me ocurre que un intento de mantener “Fate of Atlantis” dentro del “cánon” Indy (algo a lo que Lucas se rebajaría sin lugar a dudas) haya impedido que utilizasen sus propias buenas ideas para mejorar el producto final.
Pero no quiero dejar a nadie con la impresión de que detesto Indy 4. Spielberg podría rodar el desove de un calamar y hacerlo atractivo. La película, simplemente, es víctima de su tiempo y las convenciones de su industria, cuando debería haber sido heredera de una tradición mejor, más pura y divertida. Es un hijo ingeniero que debería haber sido estrella del rock. No puedes sentirte decepcionado, en conciencia, pero en tu fuero interno sabes que podría haber dado para más.
Cuando menos, Indy 4 hará que publiquen la saga en BluRay en algún momento. Algo es algo.
N.
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