INDIANA JONES Y LA HERENCIA DEL ARCA PERDIDA
Junio 3, 2008
Han pasado varios días, todos la hemos visto y me siento preparado para hablar de ella sin el pudor secretista de un crítico por no revelar el argumento. Qué demonios, voy a reventar aquí “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”.
No es una buena película.
Pues ya está, ya lo he dicho. Queda el explicar por qué, pero lo más difícil me lo he quitado de encima de un plumazo. Los motivos son menos problemáticos por objetivos y difíciles de refutar, por más que algún crítico miope no los localice o que la maestría de Spielberg (criticarle es como criticar a un padre) haga un buen trabajo enmascarándolos con el ballet cinematográfico que es su forma de dirigir. Los problemas son de contenido y de estructura, y probablemente sean responsabilidad de David Koepp en su faceta de guionista mercenario y de Lucas en la de destripador de su propio legado.
El problema de contenido es con el que se queda todo el mundo cuando sale de ver la película ¿Aliens? ¿De verdad? Repasando, tenemos el Arca de la Alianza, una chamán indio con poderes, el Santo Grial… y aliens. Definitivamente algo no concuerda. Vale, cierto es que los aliens viven en El Dorado, pero la película nunca se presenta como “Indiana Jones en busca de El Dorado”. Es “El reino de la calavera de cristal”, por evitar el muy manido objeto de deseo de los buscadores de tesoros, que además no da mucha suerte a las películas que lo llevan en el título. El guión tampoco presenta a nadie buscando la ciudad en si. Todo el mundo busca la calavera y, a partir de la revelación al cabo de una hora de peli, al E. T. de las narices.
Pero hay más problemas con el contenido en sí. Indy 4 padece un poco del síndrome “Hook”. Los ordenadores ayudan a que la película no parezca tan claustrofóbica como el fiasco de Peter Pan, pero falta el realismo imperfecto de las selvas de verdad y los exteriores amplios. En cuanto la película emigra de Estados Unidos pierde la impresión de existir en un lugar real y revela su existencia en un entorno computerizado. Es lamentable, y esperaba más de Spielberg. Tal vez se haga viejo ya para irse de amazonias.
Curiosamente uno de los aciertos de la peli es, a mi pesar, Shia LaBeouf como Mutt Jones. El juego de palabras de su nombre es nefasto, por cierto. “Mutt” significa “chucho”, como en “Indiana”, el pastor alemán de Indy 3. En cualquier caso, no pega bien como spin-off. No imagino un poster con enormes letras naranjas: “Mutt Jones en busca del vellocino de oro”. Nah. Pero el personaje se salva. LaBeouf y Ford funcionan bien juntos y Spielberg nunca tiene miedo de mostrar a ninguno de los dos asustado, infantil o cabreado, de modo que la vulnerabilidad que define a Indiana Jones desde siempre queda intacta.
Pero los fallos que nadie apunta, ni en la crítica ni en el público, son los estructurales. La película se toma libertades con las convenciones del género y con las de sus predecesoras en la saga, y casi siempre es para peor. El prólogo de la historia, por ejemplo, no es tal. En lugar de una presentación de los personajes en medio de una aventura sin relación, como en las anteriores, Indy 4 empieza in media res, con Indy ya en manos de sus enemigos y ya buscando el objeto por el que se pelearán durante toda la película. No existe la pausa tras la primera gran escena que define a la serie y la ayuda a tener ese ritmo tan específico que sugiere un mundo mayor que el de la historia concreta que se está contando. Como en todo el Hollywood del siglo XXI, aquí se reemplaza esa genialidad estilística, herencia del cutrerío televisivo, por una explosión gorda (nuclear, para más señas) que es menos satisfactoria.
En la mitad de la película hay otro fallo de construcción garrafal. Jamás debería el guión haber mostrado su mano confesando la existencia de aliens en el universo de la película tan pronto. Es una escena que hace que la historia cambie de género. Lo lamentable es que ese efecto demuestra que una de mis teorías favoritas queda desmentida. Siempre he afirmado que ciencia ficción y fantasía son la misma cosa. Indy 4 es prueba de lo contrario. Indy deja de buscar un artefacto mágico y busca tecnología alienígena, de modo que los mecanismos mentales que justifican las trampas, los acertijos y la resolución son distintos y, al contemplarlos, producen una sensación diferente. Diferente, cuando se trata de una serie de películas tan larga y admirada, es malo.
Pero, tal vez, el peor fallo sea el último. Las películas de la saga siempre han tenido problemas hacia el final, eso es verdad. Tal vez el único acto final bien construido de la saga sea el de “La última cruzada”, con un punto de giro muy claro. En las demás, los últimos actos siempre se encabalgan a través de escenas de acción sin pausa, precipitando el desenlace. Aún así, en todas hay un punto en común: Indiana Jones siempre pierde. Al principio del último acto, Indy lleva las de perder por tradición, por calidad y por definición del personaje. Marion vuelve a estar en poder de los nazis, Indy está atrapado en las cuevas de la secta, los nazis llevan la delantera en la búsqueda del grial (o disparan a Henry, según cómo se quiera analizar la película). En Indy 4, los protagonistas consiguen su victoria definitiva mucho antes del final. Todos los comunistas han quedado derrotados y el grupo de Indy y sus amigos lleva la delantera hacia su objetivo, además de tener la reliquia en su poder.
Es un error de bulto. Debido a ello, la escena final es anticlimática, y el último golpe de la trama se sitúa a muchos minutos de distancia. Ni siquiera hay una última escena de acción o tensión como en Indy 3. Igual que en “El Arca Perdida”, la inmolación de los antagonistas concluye la historia. El epílogo final sólo consigue alargar la sensación de final a la baja todavía más.
Cómo un guión con tanto tiempo en desarrollo y con tanta gente experta a su alrededor puede cometer semejante error de principiante es incomprensible para mí. Podría haberse arreglado ese defecto en cualquier momento, incluida la sala de montaje. No sé el qué, pero tiene que haber un motivo para semejante metedura de pata.
Un último comentario geek para terminar. Se rumoreó mucho tiempo que Indy 4 podría seguir o adaptar el argumento del admirado juego de LucasArts “Indiana Jones and the Fate of Atlantis”. No debía de ser del todo mentira, porque aún hay muchos elementos de él en la película. Está la raza superior con tecnología avanzada que ayuda a evolucionar al hombre primitivo, el personaje poseído por visiones de la cultura perdida y en ambas hay una escena de acción en la universidad en la que da clase Indiana Jones. Lo más llamativo, sin embargo, es el final de la película, poco menos que una adaptación literal del que había en el videojuego. Los antagonistas son destruidos por su búsqueda del conocimiento de los seres superiores en un escenario parecido y de una forma similar tras contactar con los “dioses” y pedirles conocimiento. En “Fate of Atlantis”, Indy y Sofía ven cómo el volcán en el que se ha convertido la Atlántida se hunde en el mar sin dejar rastro, en “El reino de la calavera de cristal”, El Dorado se hunde bajo un lago con un tiro de cámara parecido.
La cuestión es por qué se ha decidido cambiar la Atlántida por El Dorado, los seres humanos con mutaciones autoinfligidas por alienígenas y el sano escepticismo de Indy ante una médium delirante por su negativa a aceptar lo obvio y posterior regurgitación de slóganes místicos. Todos los cambios han sido para peor, y sólo se me ocurre que un intento de mantener “Fate of Atlantis” dentro del “cánon” Indy (algo a lo que Lucas se rebajaría sin lugar a dudas) haya impedido que utilizasen sus propias buenas ideas para mejorar el producto final.
Pero no quiero dejar a nadie con la impresión de que detesto Indy 4. Spielberg podría rodar el desove de un calamar y hacerlo atractivo. La película, simplemente, es víctima de su tiempo y las convenciones de su industria, cuando debería haber sido heredera de una tradición mejor, más pura y divertida. Es un hijo ingeniero que debería haber sido estrella del rock. No puedes sentirte decepcionado, en conciencia, pero en tu fuero interno sabes que podría haber dado para más.
Cuando menos, Indy 4 hará que publiquen la saga en BluRay en algún momento. Algo es algo.
N.
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