TIEMPO PERDIDO
Junio 25, 2008
En ciertos círculos se me considera viejo. Ancestral, incluso. Hay tribus amazónicas que utilizan imágenes mías como fetiches de longevidad.
Metal Gear Solid 4 es lo que siempre ha sido, es decir, inclasificable. También es una exclusiva de PS3 y tiene varias pequeñas instalaciones durante la partida, así que ha reavivado la polémica sobre la conveniencia del BluRay como formato de almacenamiento para videojuegos y el sistema de instalaciones obligatorias que utiliza la consola.
Es un caso de “marketing boomerang”. Uno más de los que Sony se ha causado a sí misma durante el proceso de intentar convencernos de que la PS3 iba a suponer un salto cualitativo tras el año de espera post-360. Los que sabían lo que se decían intentaron advertirnos tras leer las especificaciones técnicas del nuevo formato: “Con esta velocidad de acceso, el tener 50 gigas por disco no va a suponer una gran diferencia. Podremos almacenar más video en HD o más pistas de audio, pero no supondrá un salto cualitativo”, decían.
“Sin embargo, esto del disco duro de 60 (vale, 40) gigas en todos los sistemas sí que promete.”
Pero Sony insistía en vender el BluRay como una revolución jugable, generando expectativas poco realistas y dando munición a ambos bandos de las “Console Wars”. Allá ellos.
La PS3 es la consola más PC que hemos visto hasta ahora. En lugar del enfoque tradicional que aún siguen Microsoft y Nintendo, utilizando sus consolas como puerta de entrada para sus periféricos oficiales, Sony ha escogido abrir las puertas y trabajar con estándares de compatibles, permitir la instalación de otros sistemas operativos y, sí, hacer instalaciones en disco duro previas de parte de los juegos. Aparte de la larga espera en la primera instalación, inductora de sandwiches improvisados y de relecturas de manual, todo son ventajas. Simplemente, se ha vendido mal.
Por ejemplo, los detractores del BluRay a menudo se dejan seducir por la promesa de un futuro sin soportes ópticos, basado exclusivamente en la distribución digital, en el que seamos libres de los soportes ópticos, la tiranía del GAME y las cajas de plástico. Es decir, se quejan de una instalación de 10 minutos y ansían descargas de 10 gigas. Hrm.
Marketing.
Mi apuesta es un cambio de nombre. Metal Gear Solid 4 vuelca datos antes de cada episodio al disco duro (una técnica muy parecida al ingenioso sistema de caché de la 360), pero el nombre de “Instalación” les perjudica en los análisis y en la opinión popular. Konami debería haberse inventado un nuevo término.
¿Qué tal “Cargando”? Es un clásico. O, tal vez, “Generando matriz espectacularizante”. A “Los Sims” les funciona.
N
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