LLAMA Y GANA

Octubre 16, 2008

Va a ocurrir tarde o temprano. Y, si no, al tiempo.

Sin que sirva de precedente, Plan B y yo hablamos de lo mismo esta semana, a saber ¿por qué la venerable franja de madrugada, antaño hogar de pelis en blanco y negro, reposiciones y series americanas que se habían comprado en algún package deal ahora está plagada de pseudoprogramas que solían estar asociados a las teles locales?

Pues ni idea.

O, más bien, ni idea de la razón económica. Los números detraás de la situación los tienen un par de señores, presumiblemente con gafas y pinta de contables en los edificios de las televisiones españolas. Que yo sepa no hay nada publicado sobre cuánto dinero recogen estos programas ni sobre cómo se reparte. Otros datos, sin embargo, sí están disponibles por ahí, y el espectador interesado en estas cosas puede hacer cábalas bastante razonables a partir de ellos.

Por ejemplo, nadie ve estos programas. Obviamente. Sus audiencias no llegan al uno por ciento. Eso no es interesante. Lo que sí es interesante es qué pasa con TVE y los canales que tardan más en programar estos rellenos. Si uno mira los números, el resto de la audiencia, muy grande en porcentaje, no llega al millón de espectadores.

Vale, ahora atentos porque aquí viene el malabarismo matemático. Un millón de espectadores no está nada mal, sobre todo para las cadenas que tienen sus medias de share por debajo del diez, así que el canal que no programa concursos basura no hace mala noche y, presumiblemente, puede vender publicidad a un precio razonable… pero si todos emiten programación a esas horas, ninguno puede amortizar su coste sólo con la limitada cantidad de espectadores que hay para repartir. Ya que los mierdiconcursos no tienen publicidad, es de suponer que las productoras que los hacen compran el tiempo a las cadenas a precio de publicidad. Las cadenas se evitan competir en un mercado publicitario sin suficientes espectadores y las productoras recuperan su inversión con las llamadas (y no dando premios). O igual no. Los señores con pinta de contables no parecen muy interesados en dar explicaciones al respecto. Si algún día me entero por alguna fuente fiable os lo diré.

Para ser justos, Telecinco y Antena 3 dijeron que esto pasaría cuando se concedieron las licencias a Cuatro y a laSexta para emitir en abierto… sólo que ellos, tratando de barrer para casa, decían que TODAS las franjas iban a dejar de ser rentables. Otros analistas (los que trabajaban para Cuatro y laSexta, sobre todo) tenían teorías más rebuscadas que afirmaban que los precios de la publicidad iban a subir y pintaban un mundo estupendo en el que cada canal tenía un perfil especializado y vendía publicidad sólo para su perfil. O sea, que laSexta sólo iba a anunciar coches deportivos y revistas masculinas y Telecinco… no sé, sartenes y la revista Pronto.

Al final, ni tanto ni tan calvo. Lo cortes como lo cortes, el pastel de la publicidad española tiene el tamaño que tiene. Telecinco y Antena 3 eran televisiones desproporcionadamente rentables, sí, pero más porque su inversión en programación es ridícula que porque la demanda de publicidad estuviese por las nubes… pero sí que había sitio para más canales, después de todo, aunque después de las dos de la madrugada haya que volver a poner la carta de ajuste porque no hay gente suficiente para justificar otro tipo de programación.

Y, claro, hay otro factor que hay que tener en cuenta: ¿cómo justificar tres canales con el nombre de Telecino o de Antena 3 en la TDT? TVE ya tenía canales temáticos de noticias y deportes que utilizan para cubrir su oferta, pero A3 y T5 se ven forzados a emitir material de archivo nacional y más pseudoconcursos para poder sostener las licencias de sus canales adicionales.

Lo bueno de escribir una de estas peroratas cada semana es que puedes hacer predicciones y, si te equivocas, a nadie le importa. Como si fueras un vidente de la tele. Aquí va una, destinada a que nadie le haga caso, salvo que acierte, que entonces os la recordaré y le pondre un link:

Los canales extra de la TDT van a desaparecer. Al menos los de las cadenas privadas. En su lugar y muy pronto tras el apagón analógico, A3 y T5 conservarán dos canales cada una: el tradicional analógico y una versión en alta definición. De ese modo cubrirán todas sus frecuencias asignadas, promocionarán la venta de teles capaces de reproducir HD, competirán con el BluRay y las descargas de internet y se ahorrarán 48 horas al día de emisiones en las que nadie quiere anunciarse.

Tal vez entonces los noctámbulos empedernidos puedan (podamos) volver a disfrutar de pases intempestivos de “Qué bello es vivir” o emisiones tentativas de Life on Mars y Dark Angel. Dedos cruzados.

N

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